Un pueblo fantasma es aquel que en algún tiempo pasado tuvo habitantes; vecinos que se marcharon por diferentes causas.. A pesar de todo, estas localidades suelen conservar sus topónimos, tradiciones y leyendas en la memoria oral o escrita de quienes habitaron algún día en ellos.En la Región de Murcia exiten tres pequeños lugares con nombres teológicos que invitan al misterio y están cargados de leyendas: Los Infiernos, El Purgatorio y El Limbo. Los tres entran en la categoría de sitos en transición de ser fantasmas.
Nos hemos paseado por Los Infiernos, un pueblo solitiario cuyo único vecino parece ser el soplido del viento. No existen ni señales de tráfico ni carteles que te indiquen la llegada a esta pequeña localidad. Los veranos calurosos y luminosos han dado paso a piscinas invadidas de arena. En sus calles vagabundas flota el misterio, relucen leyendas y salen a la luz historias pasadas que hablan por sí solas. El vaivén de los columpios hablan de las risas de los niños que jugaron en los parques, pero hace tiempo que marcharon a las grandes urbes..¿Quizás esos niños se fueron por qué no vendieron sus almas?
Aparentemente sus escasos habitantes son personas corrientes, pero tienen algo en común: sus almas siguen formando parte de pasado.Solo los más antiguos del lugar, los árboles, podrían darnos una idea de lo que ha pasado. No se oye ni una risa, ni tan siquiera el murmullo de su escasa población.
Los Infiernos from Javier Cano Fdez-Delgado on Vimeo.
Quizás ese gato negro, que nos recibió al dar nuestros primeros pasos, sea el dueño de esas almas o quizás cuando se cruzan sus ojos con los nuestros nos estaba ofreciendo ese trato. Muchas son las casualidades que invitan a conocer este lugar. ¿Por qué a 5 kilómetros de llegar a este pueblo no sopla nada de viento y justo al entrar en él el soplido es abrumador? ¿Por qué los columpios juegan sin compañía? Algo...hay.
Nos hemos paseado por Los Infiernos, un pueblo solitiario cuyo único vecino parece ser el soplido del viento. No existen ni señales de tráfico ni carteles que te indiquen la llegada a esta pequeña localidad. Los veranos calurosos y luminosos han dado paso a piscinas invadidas de arena. En sus calles vagabundas flota el misterio, relucen leyendas y salen a la luz historias pasadas que hablan por sí solas. El vaivén de los columpios hablan de las risas de los niños que jugaron en los parques, pero hace tiempo que marcharon a las grandes urbes..¿Quizás esos niños se fueron por qué no vendieron sus almas?
Aparentemente sus escasos habitantes son personas corrientes, pero tienen algo en común: sus almas siguen formando parte de pasado.Solo los más antiguos del lugar, los árboles, podrían darnos una idea de lo que ha pasado. No se oye ni una risa, ni tan siquiera el murmullo de su escasa población.
Los Infiernos from Javier Cano Fdez-Delgado on Vimeo.
Quizás ese gato negro, que nos recibió al dar nuestros primeros pasos, sea el dueño de esas almas o quizás cuando se cruzan sus ojos con los nuestros nos estaba ofreciendo ese trato. Muchas son las casualidades que invitan a conocer este lugar. ¿Por qué a 5 kilómetros de llegar a este pueblo no sopla nada de viento y justo al entrar en él el soplido es abrumador? ¿Por qué los columpios juegan sin compañía? Algo...hay.
Realizado por Carlos Mllán Hidalgo, Mª Rosario García MArtínez, María Hernández Fernández y Javier Cano Fdez-Delgado
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